miércoles, 19 de junio de 2013

Erwartungen


Siempre he pensado que el pasado, un pasado que de verdad haya sido glorioso, lo es todo a la hora de enfrentarnos a lo que sucesiva e inequívocamente está por pasar. Pero, y aunque a priori no lo concibamos así, un pasado de esas características puede suponer un lastre.

El umbral del conformismo ascenderá tanto que las expectativas del futuro serán inalcanzables, condicionando por completo nuestro presente. Uno quiere repetir el mismo cuento, una y otra vez, porque si una vez sucedió, ¿qué nos hace pensar que el giro de 360º no es posible? Nos alimentan con campañas propagandísticas, con eslogans de firmas deportivas y bebidas energéticas. "No te rindas, eres capaz". Vivimos frustrados antes de frustrarnos. 

Y desde hace un tiempo para acá, están surgiendo un nuevo colectivo que espera grandes cosas sin haberlas vivido con anterioridad. Algunos que habiendo visto a sus semejantes gozar de tal fortuna, empatizan y se sienten merecedores de la gloria. Del "no sabía que era imposible, hasta que lo hizo", pero sin hacer nada. El problema de todo esto es que están empezando a arrastrar al resto, compitiendo por ver quien consigue ser feliz antes, dejando de lado lo que de verdad importa.
Y en mitad de su locura, no logramos estar a la altura.
Una altura que decidimos imponer nosotros mismos.

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